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(La Razón, 2 de marzo de 2007)
Las direcciones de los hospitales San Rafael y clínico San
Cecilio tienen previsto estudiar hoy en cuál de los dos centros se le
retirará el respirador artificial a Inmaculada Echevarría después de que
esta petición haya sido avalada esta semana por el Consejo Consultivo de
Andalucía, que se suma al dictamen también favorable del Comité Autonómico
de Ética. La paciente, de 51 años y que sufre distrofia muscular,
permanece desde hace nueve años en el Hospital San Rafael de Granada, de
la Orden de San Juan de Dios, pero su dirección médica estudiará la
resolución del Consultivo conjuntamente con la del Clínico San Cecilio,
perteneciente al SAS, porque es en realidad de este último centro del que
depende la unidad funcional de ventilación mecánica cuya retirada pide
Echevarría. La fecha dependerá de Inmaculada, que ya ha dicho «estar
deseando que todo acabe cuanto antes», señaló ayer su abogado.
En cuanto a la posibilidad de que algún facultativo alegue objeción de
conciencia la consejera de Salud, María Jesús Montero, aseguró ayer en
Granada que la Junta garantizará en todo caso que se cumpla la voluntad de
la paciente. Pero, mientras para la titular de Salud de la Junta, María
Jesús Montero, «el de Inmaculada no es un caso de eutanasia», es más,
habría servido para «diferenciarla» del derecho reconocido en la ley de
autonomía del paciente sobre limitación del esfuerzo terapéutico y rechazo
del tratamiento, para el director médico del Hospital de San Rafael,
Javier García, «es una eutanasia pasiva indirecta no punible que hay que
analizar más profundamente».
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