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(La Razón, Cartas al Director, 21 de noviembre de 2006)
Estos días los medios de comunicación han dado a conocer el caso de un
joven que a los ocho meses de edad fue dado en adopción. Este joven tiene
ahora 26 años y vive en Zaragoza, lugar de residencia de sus padres
adoptivos. A los seis años se entera de que era adoptado. Ayudado por su
familia adoptiva, empieza la búsqueda de su madre biológica.
La encuentra hace dos años en un hospital de Granada en el que está
conectada a un respirador, debido a su enfermedad. Le cuenta que cuando él
tenía ocho meses de edad, murió el padre en un accidente de tráfico. Y
debido a la enfermedad que ella padecía, distrofia muscular que le ha
llevado a la situación actual, no podía atender a su hijo, por lo que fue
dado en adopción.
Ahora el hijo quiere trasladar a Zaragoza a
su madre biológica enferma para poder estar con ella más tiempo. Todo ello
con el apoyo de la familia adoptiva. Este último dato es todo un ejemplo
de amor por parte de los padres adoptivos que de esta manera ayudan a este
hijo que se ha encontrado desde hace unos dos años, con dos personas a las
que llama mamá. Este hecho, según manifiesta el hijo, es muy difícil y le
han producido problemas psicológicos.
Ahora, una vez
recuperado, lo que más desea es tener a su madre «cerca, y poderla tratar,
y que sea feliz lo que le queda de vida». Y que la decisión de solicitar
la desconexión del respirador la olvide. Que no siga adelante con su deseo
de morir.
José María Solanes - Huesca
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