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(ABC, 27 de marzo de 2005) Carta al Director del Doctor Juan Llor, con algunas consideraciones sobre la atención debida a un enfermo en la situación de Terri Schiavo.
Los médicos sabemos que en nuestra profesión debemos intentar curar, lo que se consigue con cierta frecuencia, pero lo que siempre podemos hacer con éxito es cuidar. Refiriéndome al caso de Terry Schiavo, y demás personas que necesitan para vivir exclusivamente las atenciones básicas, como es una alimentación, bebida, calefacción, higiene, etcétera, hay que decir que son medios que corresponden a una asistencia elemental y ordinaria, y por tanto, medios naturales de conservación de la vida de cualquier persona enferma o no. Distan de ser actos terapéuticos médicos. ¿Qué diríamos si a alguien se le suspendiese la calefacción o la refrigeración? ¿y si se le suspendiese la higiene elemental? Es precisamente el enfermo desvalido el que tiene mayor derecho a esas atenciones elementales. A un ser humano al que se priva de esos cuidados le abocamos, por decreto «judicial» en el caso de Terry o por enrevesados y confusos argumentos filosóficos de ciertos «sabios» bioéticos, a ser excluido de su condición de persona. A veces a muchos animales se les presta más atención. |