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(ABC, 24 de marzo de 2005) Carta al Director, de María del Carmen Antoja Giralt. Barcelona.
A propósito del triste caso de Terri Schiavo sólo cabe preguntarnos si estamos a favor de la vida o de la muerte. Todo enfermo tiene derecho a ser cuidado y mantenido con vida sin importar si su enfermedad dura un día, un mes, un año o cincuenta años. No podemos atribuirnos el derecho a enjuiciar cuándo debe morir una persona. Nos hemos acostumbrado demasiado a encontrar normal situaciones aberrantes, como la llamada ley del aborto, y ahora ya nos bombardean con la eutanasia.
Los mensajes subliminales sobre lo importante que es la calidad de vida del ser humano trata de una forma maquiavélica de que no consideremos dignas de vivir a las personas que sufren. ¿Quién puede constituirse en juez de la vida? Lo peor llega cuando nos vemos obligados mediante el pago de nuestros impuestos a financiar el crimen, ¿nos duele oír ésto, verdad? Es la dura e injusta realidad.
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