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Eutanasia, más política que Sanidad |
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(El Mundo, 9 de septiembre de 2007)
El ministro de Sanidad tiene en su agenda la
legalización de la eutanasia; no para esta legislatura, que ya toca a
su final, pero sí probablemente para la siguiente, en el caso de que
continúe en el cargo. En una entrevista a EL MUNDO, Bernat Soria admite
que el asunto «es una asignatura pendiente en la sociedad española» y
que, por lo tanto, «en algún momento debe plantearse».
El ministro se pronuncia al respecto con supuesta equidistancia.
Advierte que entre el «suicidio asistido» -que rechaza- (el ejemplo más
famoso en nuestro país es el del tetrapléjico Ramón Sampedro) y la
limitación en el esfuerzo terapéutico al moribundo (la generalmente
aceptada eutanasia pasiva), hay «una situación intermedia».
Posiblemente se refiera, sin citarlo, al controvertido caso del
hospital de Leganés (Madrid), en el que los tribunales han advertido
que hubo «mala práctica médica» por parte de quienes administraron
sedantes a enfermos terminales, aunque han sobreseído el caso, ya que
no pudo probarse que las consiguientes muertes de los pacientes
estuvieran causadas directamente por la administración de fármacos.
Pese a sus cautelas, Soria aboga por «generar un marco legal» para la
eutanasia. Sin embargo, habría que advertir que el debate sobre este
asunto es más teórico que real, y prueba de ello es que los hospitales
de todo el país funcionan con unos protocolos de actuación que vienen
aplicándose sin problemas. La excepción, precisamente, fue la de
Leganés, lo que llevó a intervenir a las autoridades sanitarias.
Al hilo de esa constatación, de que no hay un problema en la calle -ni
en las clínicas- con la eutanasia, es muy probable que los ciudadanos
esperen del Gobierno que actúe en otros frentes. Seguramente, urge más
ganar en calidad y agilidad en el servicio sanitario -donde queda
todavía un largo camino por recorrer- que plantear la cuestión de la
eutanasia. Es decir, en el ámbito de la sanidad, lo que se reclama es
más gestión que política.
Hasta ahora, Soria ha presentado en sus manifestaciones un perfil más
político que de gestor. En la entrevista que publicamos no duda en
asegurar, por ejemplo, que «la izquierda cura más que la derecha». Si
al final da prioridad a su voluntad de regular la eutanasia no sólo
generará una nueva polémica nacional, sino que dará la razón a quienes
opinan que está más empeñado en crear debates ideológicos a costa de
los moribundos que en contribuir a mantener vivos a los demás.
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