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(Telam, 6 de octubre de 2006)
Un prestigioso instituto de obstetricia británico propuso hoy la
"eutanasia activa" como una solución a los atroces sufrimientos y altos
costos económicos que deben soportar las familias de niños nacidos con
graves anomalías.
Aunque la propuesta ya generó polémicas,
para el Royal College de Obstetricia y Ginecología, uno de los más
prestigiosos del país, los grandes progresos de la ciencia médica
-capaz de tener con vida a un ser humano en estado vegetativo por años-
imponen un profundo examen de conciencia.
La eutanasia activa
llega en respuesta a investigaciones que lleva adelante en estos meses
el Nuffield Council on Bioethics, el grupo de estudiosos que examina
las cuestiones éticas generadas por el desarrollo del progreso médico,
consigna un despacho de Ansa.
El Royal College sostiene en un
documento que el grupo de trabajo de Nuffield "debería considerar más
radicalmente la no reanimación, la renuncia a las curaciones, el examen
sobre el verdadero interés de tutelar y la eutanasia como nuevas
soluciones en casos de recién nacidos gravemente enfermos".
Según
el comité ético del College "la elección de la eutanasia debe ser
introducida y debatida en toda su totalidad y por pertinencia".
"Si
el acortar la vida y la intervención deliberada para matar a los recién
nacidos fuera posible se tendría un impacto notable sobre las
decisiones de obstetricia, y se podría también prevenir algunos casos
de aborto tardío, porque los padres estarían más confiados en correr el
riesgo de continuar el embarazo", resaltan.
El parlamentario
laborista Jim Dobbin comparó la propuesta con los experimentos
genéticos de los nazis, al inicio de la polémica desatada en torno a la
propuesta.
"El mensaje que se deduce es que las personas
perfectas deben ser aceptadas, mientras que aquellas discapacitadas
pueden ser abandonadas", resaltó Dobbin.
La Comisión sobre los
derechos de los discapacitados también manifestó su oposición, al
considerar que "es moralmente despreciable dar a la vida de algunos un
valor mayor que la de otros".
Pero el Royal College puso en evidencia algunas situaciones contradictorias en la legislación del Reino Unido en esa materia.
Hoy,
una mujer que descubre en el séptimo mes de embarazo que el bebé tiene
serias anomalías puede decidir abortar, pero los padres de un niño
nacido prematuro de tres meses no puede hacer otra cosa que tener al
hijo, aunque su vida y su salud presenten dificultades.
Lo que
encendió el debate fue el caso de Charlotte Wyatt, una niña nacida hace
tres años en un hospital de Porstmouth, prematura de tres meses y con
un peso de 458 gramos, que hoy sigue viva en condiciones disparatadas y
bajo continua observación.
Los padres, recientemente separados, ganaron numerosas causas para mantenerla con vida.
Las
estadística muestran que muere el 98 por ciento de los niños nacidos
después de 22 semanas de embarazo, mientras que para los nacidos en la
semana 26 la posibilidad de sobrevivir -si bien con daños físicos y
psicológicos graves- es del 80 por ciento.
En Holanda, donde la eutanasia es aplicada en particulares situaciones, los niños nacidos antes de la semana 25 no son curados.
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