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Los enfermos y los discapacitados merecen algo mejor que la eutanasia
 
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Portada arrow Noticias arrow 2005 arrow Eutanasia y clase médica martes, 07 de octubre de 2008
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Eutanasia y clase médica PDF Imprimir E-Mail
(La Razón, 17 de febrero de 2005, en el suplemento "A tu Salud"). Recientemente el presidente de Médicos de Navarra ha dado unas esclarecedoras declaraciones acerca de la profesión médica y la eutanasia,  que pueden resumirse en dos claros conceptos: «Ante una persona que se quiere suicidar por una enfermedad, el objetivo debe ser ayudarle a combatir la depresión y la desesperanza con la búsqueda de la calidad de vida». «Si pese a todo el legislador decide regular el suicidio asistido, ruego encarecidamente que dejen al margen a la profesión médica y regulen quién va a ocuparse de matar al enfermo». Continúa afirmando que detrás de documentos de «testamento vital» subyace el temor a ser objeto de mala praxis al final de la vida. Tales declaraciones son loables como ejercicio de autonomía de los pacientes, pero si la medicina del final de la vida se ejerce con conocimiento y rectitud, ningún paciente debiera ser víctima de encarnizamiento terapéutico, sino confiar en médicos para obtener «calidad de muerte». ¿Cómo definiría la «calidad de muerte»? En el caso del profesional que hace las declaraciones, «morir, si es posible, en la cama de mi casa, acompañado por alguien querido, con dolor y angustia tolerables». Para esto último, existe la disciplina médica pujante de los «cuidados paliativos», cuando se necesiten, tanto en casa como en un hospital. Añade este profesional de la medicina que las «declaraciones anticipadas» son irreales, pues no sabe cuáles van a ser sus reacciones y deseos cuando se enfrente definitivamente al trance de morir. Su testamento sería por lo tanto «confiar en un buen médico». Todo paciente muy deprimido o desesperado no necesita que le maten ni ayudarle a que se mate, sino ayudarle a combatir la depresión, la desesperación y el dolor, en fin, buscar la calidad de vida para que no desee la muerte. La familia, los amigos, los servicios sociales y una sociedad solidaria pueden proporcionar esos recursos. Por eso, a este médico cabal, como probablemente a muchos tetrapléjicos o discapacitados, le ha producido escalofríos la salida triunfante en televisión de la persona que administró el cianuro a Ramón Sampedro. Esto sí es poner los puntos sobre las íes a ese mar de barbaridades en que se está sumiendo a este pueblo resignado e inerme.
Germán Ubillos.
 
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