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Miércoles, 10 Marzo 2010
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La familia de Sampedro llama «asesina» a Ramona Maneiro PDF Imprimir E-mail
(ABC, 12 de enero de 2005). José Sampedro reconoce que su hermano le dijo que Ramona sería quien iba a ayudarle a morir, aunque insistió en que Ramón «no tenía idea de morir tan pronto».

«Nadie fue fuerte para darle lo que ella le dio a Ramón. Le quería tanto, le quería tanto... las personas que le querían no le pusieron el veneno. Eso fue un asesinato». Palabras de rabia, dolor e indignación contenida que ayer pronunciaba Manuela Sanles,cuñada de Ramón Sampedro -el primer español en solicitar la eutanasia-, tras las declaraciones de Ramona Maneiro en las que confesaba (siete años más tarde) haber colocado la solución letal de cianuro y grabado las imágenes de la muerte de Sampedro.

«Mientras yo viva, Ramona Maneiro ha de ser la asesina. Ya no va a ser Ramona Maneiro; es una asesina como muchos que hay en el mundo», declaraba Manuela, para quien ayudar a morir a su cuñado no fue un gesto de amor. «¿Por amor? Tenía buen amor...», insistía en clara referencia a su entorno familiar.

La cuñada de Ramón Sampedro -con quien había vivido alrededor de treinta años- reconoció que éste había pedido a la familia ayuda para morir, pero que no fueron capaces de hacerlo porque «le querían».

Tras insistir en que se trató de «un asesinato», explicó que los miembros de la familia querían «luchar por la eutanasia que él quería, no la que le dio Ramona» (en referencia al cianuro que le suministró) y con toda dureza añadió: «Si la pudiera ver muerta, ahorcada, como ella ahorcó a Ramón, yo le haría lo mismo».

Nuevas confesiones

José Sampedro confesaba ayer, públicamente y por primera vez, que su hermano le había dicho que Ramona sería la persona que iba a ayudarle a morir, aunque insistió en que Ramón «no tenía idea de morir tan pronto». «De amor nada. Por amor no se mata a una persona», puntualizaba José para quien la muerte de su hermano fue un «crimen verdadero».

Tampoco comprende el porqué de la confesión. «No sé cómo hizo eso, no puedo explicarlo, al cabo de siete años decir que fue ella... No sé cómo se puede explicar», y apuntaba que la familia ya sabía que era culpable. «Ya sabíamos todo, no hacía falta que lo contara», reiteraba algo desconcertado ante el rumbo de los acontecimientos.

Para la familia de Sampedro los intereses de Ramona Maneiro son claros: su confesión ha sido por dinero. «Suponemos que contando eso saca algún dinero por ahí porque dicen que ahora tiene pareja -explicaba José Sampedro- y nos comentaron algunos vecinos que ni ella ni su pareja trabajan. No sé de qué viven». Su mujer, Manuela, insistía: «Lo que quería era salir en la televisión por dinero, porque esté mal o lo que sea».

Ambos aseguraron que no perdonarán, aunque José Sampedro reconocía que lo hace «hasta un cierto punto». También resaltó de Ramona que se portaba «muy mal cuando venía por aquí. Era muy sinvergüenza; una persona que no tiene ni cultura ni vergüenza. Esta mujer no tiene nada», sentenciaba el hermano de Ramón. Para Manuela no hay perdón: «Que lo deje en paz y ella que confiese su alma, pero nunca jamás la perdonaré».

Ahora, lo único que José Sampedro quiere pedir a Ramona Maneiro es que deje en paz la memoria de su hermano y fue tajante en sus palabras: «Si le falta dinero, que trabaje y no se dedique a criticar a los muertos».

«Estoy muy tranquila»

Por su parte, la amiga de Sampedro mantuvo ayer la calma y aseguró con firmeza que no tiene miedo a las críticas que pueda recibir. En declaraciones a Telecinco, salió al paso de las acusaciones como el haber hecho pública la noticia para ganar dinero. A este respecto, aseguró que la confesión no estaba planeada y que la hizo sin cobrar. Por ello, retó a la familia de Sampedro a que demuestre tales afirmaciones y amenazó con que «a lo mejor en adelante» sí lo va a hacer por dinero.

Ramona Maneiro aseguró sentirse «muy tranquila» y, en respuesta a la pregunta de si le habría gustado que Ramón hubiera decidido seguir viviendo por ella, dijo que «cada uno tiene que decidir por sí mismo».

No obstante, ella se mostró convencida de que «si hubiera estado legalizada la eutanasia, la hubiera practicado cuando no estaba bien, pero no en ese momento».

Las declaraciones de Maneiro no sólo han cogido por sorpresa a la familia de Sampedro. Miguel Bajo, el que fue su abogado defensor, reconoce sentirse sorprendido por los hechos aunque dijo que le parece «correcto lo que ha hecho» y señaló que cree que Ramona ha aprovechado «la oportunidad de que ha prescrito una hipotética participación suya en el hecho para poder volver a poner sobre la mesa la cuestión de la eutanasia y abrir la posibilidad de un debate social».

Asimismo, quiso aclarar que la confesión «no puede traer consecuencia ninguna» a nivel penal porque el delito ha prescrito -tanto si se considera participación en un suicidio, como en una muerte eutanásica- por lo que resaltó que Maneiro «puede manifestarse como quiera».

La reapertura del caso corresponde al fiscal

El portavoz del Consejo del Poder Judicial (CGPJ), Enrique López, señaló ayer que corresponde al fiscal pedir la reapertura de la investigación sobre la muerte del tetrapléjico gallego Ramón Sampedro, tras la confesión de su amiga Ramona Maneiro. «Esto es un hecho concreto, una persona que confiesa públicamente que pudo haber cometido un delito de ayuda y cooperación con el suicidio y que bien asesorada ha esperado a que prescribiera». Ante esta situación, según López, sólo cabe la posibilidad de que el Ministerio Fiscal se plantee «si merece la pena que se abra una investigación, puesto que la prescripción de los delitos como tal tiene que declararla un tribunal en su momento».

 
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