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(La Gaceta, 15 de marzo de 2007)
Inmaculada Echevarría, la mujer de 51 años
que padecía distrofia muscular progresiva, vio cumplido ayer su deseo
de que le retirasen el respirador que la mantenía con vida y falleció a
las 21.00 horas en el Hospital de San Juan de Dios, del Servicio
Andaluz de Salud (SAS), a donde había sido trasladada.
Antes de desconectarla de la unidad de ventilación mecánica que la
mantenía "artificialmente con vida", el equipo asistencial que la
atendía adoptó las medidas necesarias para que no sufriese "ningún
dolor", informó la Delegación Provincial de Salud.
Inmaculada Echevarría había sido trasladada por la mañana del
Hospital San Rafael de Granada —gestionado por una orden religiosa,
donde ha estado los diez últimos años— al de San Juan de Dios,
dependiente del SAS.
El traslado fue realizado a petición de la orden religiosa de San
Juan de Dios, que gestiona el hospital en el que permaneció la paciente
postrada en una cama por la tetraplejia que le causó su enfermedad y
conectada a una unidad de ventilación mecánica.
Aunque la dirección del centro señaló en un comunicado que
consideraba la petición de su paciente "correcta y aceptable, desde el
punto de vista jurídico y ético", al parecer, prefirieron optar por
trasladarla a un centro del SAS ante las opiniones contrarias de
ciertos sectores religiosos.
Echevarría tenía la autorización del Comité Ético de la Junta de
Andalucía y del Consejo Consultivo Andaluz para que se cumpliese su
petición, que se encuadraba en un caso de limitación de esfuerzo
terapéutico y no de eutanasia.
La Junta de Andalucía aseguró en todo momento, tras conocer los
dictámenes favorables de ambos organismos, que garantizaría "el
cumplimiento de la petición de la paciente", que ha sido atendida hasta
el último momento por el mismo equipo médico asistencial que la venía
tratando en el Hospital San Rafael.
Tal como establecieron el Comité Ético de la Junta y el Consejo
Consultivo Andaluz, la paciente fue sedada para evitar cualquier
sufrimiento.
Antes de desconectarla de la unidad de ventilación mecánica y pese
a que nunca desistió en su voluntad de rechazar dicho soporte vital,
profesionales médicos y psicológicos la informaron de todo el proceso y
confirmaron de nuevo que quería que la desconectasen.
En los últimos días recibió la visita de su hijo biológico, que
reside en Zaragoza, al que dio en adopción a los pocos meses de vida
porque su marido falleció en un accidente de tráfico, informaron a Efe
allegados de Echevarría.
También se despidió de sus amigos y conocidos, que según reconoció ella
misma eran pocos, y rechazó cualquier contacto con los medios de
comunicación.
(...)
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