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Acabar con el dolor y la angustia PDF Imprimir E-mail

(El Pas, 15 de marzo de 2005). Entrevista con el doctor Xavier Gmez Batiste, Presidente de la Secpal (Sociedad Espaola de Cuidados Paliativos).

EMILIO
Siempre hay algo que se puede hacer por un enfermo, aunque est desahuciado. Sobre esta base se ha desarrollado una rama de la medicina, la especialidad de cuidados paliativos. Su objetivo es evitar el dolor tanto del enfermo como de su familia, entendiendo por sta ?el ncleo fundamental del apoyo al enfermo?, de acuerdo con la Gua de cuidados paliativos elaborada por la Sociedad Espaola de Cuidados Paliativos (Secpal), que puede consultarse en www.secpal.com/guiacp/index.php.
?No debe confundirse esta especialidad con la eutanasia. Est demostrado que el desarrollo de los cuidados paliativos reduce la cantidad de gente que pide la eutanasia?, indica Xavier Gmez Batiste, del Instituto Cataln de Oncologa y presidente de la Secpal. Este experto se muestra preocupado por el caso del hospital Severo Ochoa de Legans, a raz de que la Consejeria de Sanidad de Madrid llevara ante la fiscalia las denuncias annimas por su elevada tasa de muertes en urgencias. ?La diferencia entre cuidados paliativos y eutanasia est en los objetivos. En los cuidados paliativos es siempre aliviar los sntomas (dolor, ahogos, angustia) y se parte de la situacin concreta de cada paciente, de lo que ste o su familia hayan manifestado?, puntualiza Gmez Batiste.
Los objetivos de esta especialidad son, explica Gmez Batiste, el control de los sntomas que influyen en el bienestar del enfermo y el apoyo emocional tanto al paciente como a sus familiares y cuidadores, y al mismo equipo mdico que tiene que acompaarle en sus ltimos momentos.
Entre los apartados que debe incluir cualquier protocolo de actuacin, el manejo de los anestsicos ocupa un captulo importante. ?Cuando el enfermo dice que le duele, quiere decir que le duele?, recalca. ?Es decir, lo primero que tenemos que hacer es creer al enfermo. Con demasiada frecuencia infravaloramos el dolor que el enfermo refiere. Recuerde que nosotros no estamos para juzgar al enfermo, sino para aliviarle?, aconseja la sociedad a los mdicos, enfermeras, auxiliares y psiclogos que estn en contacto con el paciente terminal.
Este aspecto que tanto preocupa a muchos enfermos y a sus familias, la posibilidad de morir sin dolor, es resuelto tajantemente por los especialistas. ?El protocolo de sedacin se considera una buena praxis. Todo depende del paciente, de la intensidad del dolor. Cien miligramos de morfina, que para una persona pueden resultar excesivos, para aquella que lleva seis meses recibiendo 70 miligramos puede representar slo un alivio?, declara Gmez Batiste.
El posible problema llega a la hora de fijar un lmite. Pero esto no es un inconveniente para los expertos. ?En el uso de los calmantes no hay dosis techo?, indica Gmez. La gua lo destaca: ?La potencia del analgsico la determinar la intensidad del dolor, y nunca la supervivencia prevista. Los mdicos nos equivocamos muchas veces a este respecto. Pero es que, adems, aunque supisemos a ciencia cierta la vida que le queda al paciente, es inhumano esperar al final para aliviarle el dolor. No hay ningn motivo para retrasar el comienzo con los analgsicos potentes?, indica la Sociedad.
En lo ms alto de la escala de tratamientos, tras la aspirina y la codena, est la morfina. El documento de la Secpal dedica un captulo entero a combatir los prejuicios contra esta sustancia. ?Pero la situacin va mejorando. Hace 15 aos no se daba porque precipitaba la muerte. La solucin, una vez ms, est en la protocolizacin?, destaca Gmez Batiste.
El principal reparo est en la creencia de que la morfina ?es peligrosa porque causa depresin respiratoria?. Pero este efecto, cuando se administra esta sustancia de forma oral (la ms fcil y recomendada, porque evita pinchazos y que tenga que administrarse en hospitales), ?es extremadamente raro?. ?La morfina no es peligrosa si se ajusta la dosis enfermo por enfermo, de forma individualizada y con la seguridad de que el dolor que estamos tratando es sensible a este analgsico?, se indica en la gua.
Otras posibles complicaciones, como que la droga pierda efecto o que el paciente se acostumbre, tambin son rebatidas: ?Si a un paciente de cncer le han prescrito morfina, quiere decir que est murindose. Desafortunadamente, esta observacin es con frecuencia cierta, en el contexto en que est formulada. Con demasiada frecuencia, al enfermo slo se le concede el beneficio de un analgsico potente cuando est moribundo?.
Gmez Batiste defiende el uso de los analgsicos a pesar de sus efectos secundarios, indeseables amparndose en el ?principio de doble efecto?: que por intentar aliviar el dolor se acelere una muerte que de todas formas iba a resultar inevitable a corto plazo. ?Pero esta situacin est dentro de las buenas prcticas y no se considera eutanasia?, recalca.
De acuerdo con la gua, en este captulo entran los somnferos y los psictropos. ?El insomnio debe ser tratado enrgicamente. El primer objetivo debe ser el de una noche sin dolor. Los sntomas empeoran durante la noche, en que el enfermo est solo con su dolor y su ansiedad. El cansancio que provoca no haber dormido disminuye considerablemente el umbral del dolor, haciendo a su vez ms difcil conciliar el sueo?, seala el texto.
Cuando la analgesia no basta puede darse un paso ms: la sedacin paliativa. Este tratamiento consiste en inducir farmacolgicamente un coma. ?Tiene que hacerse gradualmente porque es una situacin muy delicada, pero es una opcin que no debe olvidarse?, seala el mdico. ?Siempre debe hacerse explicndolo muy bien al paciente y a su familia?. Esta accin puede ser ?intermitente o reversible?, explica Gmez Batiste.
Por ejemplo, se puede causar una inconsciencia en momentos de mucha angustia o para ayudar al paciente a pasar la noche. Aunque esta situacin no es la normal. Lo habitual, una vez que se llega a este extremo, es mantener la sedacin hasta que se produce la muerte. El objetivo, una vez ms, es que ni el paciente ni su familia sufran, no adelantar el desenlace, insiste el mdico. En este periodo se debe mantener el contacto fsico con el enfermo y hablarle. Por el contrario se deben evitar los comentarios negativos sobre su estado, recomiendan los mdicos.
Otro aspecto que destacan los expertos es el referido a la nutricin. ?Queremos recordar que, segn nuestra opinin, la nutricin y la hidratacin no son objetivos en s mismos en la atencin de enfermos terminales?, dice la gua. Ello quiere decir que, en general, no son partidarios de sondar ni de hidratar por va intravenosa, salvo que un problema fsico impida tragar. ?Cuando la debilidad y la anorexia son debidas al sndrome sistmico de progresin de enfermedad, la sonda no resolver ninguno de estos problemas?, seala. Pequeas ingestas adatadas al gusto del paciente (sin obsesionarse con las propiedades nutritivas) y un cuidado de la boca para evitar la sequedad son los tratamientos recomendados.

Escasa implantacin

Menos del 40% de los hospitales espaoles cuentan con unidades de cuidados paliativos, segn el presidente de la sociedad mdica de esta especialidad (Secpal), Xavier Gmez.
El desarrollo de esta disciplina en Espaa parti a mediados de la dcada de 1990 de dos ncleos: Catalua y Cantabria. ?Pero ltimamente se han incorporado otras comunidades con mucha fuerza, como Extremadura?, apunta el mdico.
Con un mayor desarrollo de estos servicios se reduciran o aclararan situaciones como la del hospital Severo Ochoa de Legans (Madrid), acusado por dos denuncias annimas ?que la Consejera de Salud ha trasladado? de malas prcticas en la sedacin de pacientes de urgencias, opina el experto. ?La existencia de protocolos y servicios es fundamental, no slo porque ayudan a tratar a los enfermos terminales, sino porque forman grupos de referencia para todo el personal del hospital. Con las guas adecuadas se puede hacer un mejor seguimiento de la sedacin o los analgsicos que se dan a los pacientes?.
?Los cuidados paliativos se comenzaron a desarrollar a mediados de los sesenta en los hospices (hospitales para terminales) del Reino Unido. Pero la evidencia de su eficacia hace que cada vez intervengamos antes. Hay que tener en cuenta que en los ltimos seis meses de vida de una persona se realiza el 70% del gasto farmacutico per cpita, y es muy importante asegurarse de que este gasto sirve para que el enfermo y su familia ?o las personas que estn a su alrededor? estn lo ms cmodos posible?, afirma el mdico.
La extensin de este tipo de servicios tiene la ventaja de que tranquilizan a los pacientes y hacen que disminuyan las peticiones de eutanasia. Segn los expertos, ?el mejor psicofrmaco para un enfermo consiste en saber que en sus ltimos momentos va a estar bien atendido?.

 

 

 
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