(Zenit, 8 de febrero de 2008)
Análisis a todo
campo de la frontera entre la vida y la muerte: es la convocatoria mundial de
reflexión de la
Pontificia Academia para la Vida (PAV), consciente de la
extrema fragilidad del enfermo terminal y de la creciente presión pro
eutanasia.
La celebración de su
XIV asamblea general da ocasión a la PAV de organizar su congreso
internacional, este año sobre el tema: «Junto al enfermo incurable y al
moribundo: orientaciones éticas y operativas (Ciudad del Vaticano, 25 y 26 de
febrero).
Es la tercera vez, en
la breve historia de la PAV, que se convoca una cita mundial de especialistas
sobre la cuestión, reconoció el presidente del organismo vaticano, el obispo
Elio Sgreccia, al presentarla este jueves ante la prensa internacional.
En 1999 «se afrontaron
los temas del ocultamiento de la muerte en la cultura contemporánea, los
efectos psicológicos del rechazo de la muerte en el sujeto adulto que vive esta
atmósfera, y se indicaron y describieron los movimientos pro eutanasia
presentes especialmente en Holanda», recordó.
Hace cuatro años, la Pontificia Academia,
con la
Federación Internacional de Asociaciones Médicas Católicas
(FIAMC), organizó otro congreso especial «sobre la asistencia al enfermo en
coma vegetativo persistente, precisando también en este caso el deber de la
asistencia especializada y pronunciándose igualmente contra toda forma de
eutanasia», apuntó monseñor Sgreccia.
La nueva reflexión
mundial está motivada «ante todo porque la propuesta de la eutanasia ahora ha
entrado en el campo de la actuación legislativa, ha irrumpido sobre todo en
Europa, en Holanda, en Bélgica», a la vez que se constata una
«semi-legalización» de la misma en otros países, como Dinamarca, o estados como
Oregón, ejemplificó el prelado.
«Existe una fuerte
presión para su legalización, y se vale de campañas mediáticas, de encuestas a
médicos o a la población, más o menos directas», especificó.
De acuerdo con monseñor
Sgreccia, con tales «sondeos y presiones se quiere concentrar la atención en un
punto: el principio de la "autodeterminación del paciente"».
Y «ante esta situación
de presión política y mediática nosotros planteamos un lapso bien definido
-subrayó el presidente de la PAV--: el del enfermo grave y moribundo», quien
vive en profundidad «un momento extremadamente frágil de la vida», con
frecuencia gravado no sólo por el sufrimiento, sino también por la soledad.
Pero se trata asimismo
de «un momento precioso --advirtió--, porque mientras el físico se destruye, la
esperanza cristiana ilumina que se está ante la apertura de la vida eterna, o
la plenitud de la vida».
«Así que el momento de
frontera es el objeto específico» de este encuentro internacional, sintetizó el
prelado, y se remitió al panorama descrito, que reclama la «necesidad de
definir ulteriormente el término de lo lícito y de lo no lícito en el
itinerario terapéutico, después de dudas y discusiones persistentes en el
ámbito también de la asistencia médica».
El programa aportará
aclaraciones éticas destinadas a perfilar con la mayor precisión posible, según
monseñor Sgreccia, los límites de la terapia a estos pacientes, con la vista
puesta especialmente en los aspectos de apoyo y terapias paliativas.
La metodología del
congreso es «triangular», necesaria para el análisis de las cuestiones
bioéticas: se hace una primera observación de la realidad científica; en
segundo lugar se analiza el aspecto antropológico -relativo al sujeto, al
hombre--; desde ahí se aborda el aspecto aplicativo -moral, social, etcétera--.
«No se puede favorecer,
como frecuentemente se hace, una especie de cortocircuito según el cual
inmediatamente de la impresión sobre el sujeto -el estado de la enfermedad- se
sacan conclusiones en el plano práctico», porque «se corre el riesgo de
saltarse los valores, acudiendo a lo empírico, al utilitarismo», como también
«a menudo sucede», alertó el presidente de la PAV.
Más información y
programa en
http://www.academiavita.org/template.jsp?sez=AssembleaGenerale&pag=2008/congr2008_prov&lang=espanol