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¿Promover la muerte digna con medios menos dignos? PDF Imprimir E-mail

(Diario Médico, 6 de marzo de 2007)

Carlos Centeno 06/03/2007

Basándome en lo que se ha difundido en los medios de comunicación sobre la situación clínica de la paciente de Granada con miodistrofia en la que se plantea retirar el respirador, me parece que existen, al menos, dos problemas éticos diversos que deben considerarse por separado.

De un lado se discute si es ético o no mantener un tratamiento de soporte vital contra la voluntad expresada por una paciente capaz. Esta persona padece una enfermedad, miodistrofia, que en su fase final conduce, por agotamiento de los músculos respiratorios, a complicaciones últimas en forma de neumonías o insuficiencia respiratoria.

La respiración asistida por un aparato respirador puede prolongar la vida supliendo la falta de musculatura apropiada y evitando esas complicaciones hasta que se presenten otras (cardiológicas, deglutorias, infecciones, por ejemplo). La respiración asistida se considera un medio extraordinario y para aplicarlo como tal deben considerarse la proporcionalidad de la medida y la voluntad del paciente. Si no hay expectativa de recuperación -que parece no haberla- y, sobre todo, si el paciente lo rechazara, no debería iniciarse. En caso de haberse iniciado ese soporte vital, la voluntad previa y/o actual de no ser mantenido por un medio extraordinario debe ser respetada. En caso de ser necesario suspender el procedimiento, como en el caso de que no se hubiese iniciado, deberán tomarse todas las medidas para aliviar el sufrimiento de la dificultad respiratoria extrema (sensación de ahogo) incluida la sedación paliativa si es necesaria.

No es éste un caso de eutanasia (acción u omisión encaminada a terminar con la vida de alguien que sufre). Se trata más bien de un caso de desproporción o intensidad desmedida del soporte vital en una enfermedad para la que no tenemos curación. Los profesionales deben saber aceptar la existencia de procesos incurables y usar los remedios de ayuda disponibles, respetando las decisiones del paciente y con una medida ponderada a la situación. No es un caso de eutanasia: la paciente se hubiera muerto por su proceso y la medicina entiende que lo que corresponde en estos casos en cuidar hasta el final sin prolongar artificialmente la vida que se acaba.

Situación frecuente
Esta es una situación clínica nada infrecuente en nuestro medio.Los profesionales no suelen utilizar medios como la respiración asistida en la fase terminal de las miodistrofias o la ELA. La decisión ética de no escalar en intensidad un tratamiento en estos casos se toma a través de un proceso que incluye escuchar y dialogar con el paciente y su familia y también dentro del propio equipo que atiende al paciente.

De otro lado no se discute, y debería discutirse, si es ético aprovechar la situación de sufrimiento de un paciente concreto para hacer campaña de la propia ideología favorable a la eutanasia.

Habitualmente algunos partidarios de la eutanasia explotan propagandísticamente el sufrimiento de pacientes concretos en situación extrema, aprovechan la debilidad de esos enfermos tan vulnerables para sus propios intereses. Se acercan al paciente, terminal o no, y con la colaboración de medios que comparten sus ideas, le ofrecen, en su situación, un protagonismo y un estrellato al que es difícil no sucumbir.

Al tiempo, intoxican la información y presentan como eutanasia lo que no es eutanasia; presentan como conflictivamente ético lo que es considerado buena práctica; y, en el colmo del provecho, inventan una discusión religiosa porque, de paso, sirve también al interés secundario de atacar una fe porque no es la suya y porque quien confía en Dios malamente servirá a su causa.

Es así: detectan un caso apropiado, se acercan, lo tergiversan y sacan provecho. No prestan en cambio su voz y sus medios a tantos otros pacientes terminales que podrían tener, con mejores cuidados paliativos, un final más adecuado, una muerte más digna.

Parece que no les interesa el sufrimiento ajeno, sino sólo la promoción de sus propias ideas. Piden una muerte digna mediante una acción bastante indigna.

 
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