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Eutanasia y profesión médica PDF Imprimir E-mail

(Diario Médico, 24 de enero de 2005). Desde hace años, la eutanasia viene siendo objeto de proposiciones para su regulación legal. Me ha parecido oportuno dar mi opinión al respecto; opinión seguramente compartida por la mayoría de médicos y en sintonía con la de la Organización Médica Colegial (Gabriel Delgado. Presidente del Colegio de Médicos de Navarra).

Los médicos vamos desterrando de nuestro lenguaje el término eutanasia, incluso el de muerte digna. ¿Hay muertes indignas? Hay una medicina para preservar la calidad de vida y una medicina para dar calidad a la muerte cuando ésta es inevitable a corto plazo. Cuando un enfermo está desahuciado es mala medicina la que sólo va a servir para prolongar sufrimientos preagónicos o una vida meramente vegetativa. El llamado encarnizamiento terapéutico está proscrito por el Código de Ética y Deontología Médica. Esta mala medicina consiste en emplear medios extraordinarios, como UCI, ventilación mecánica, etcétera, en un paciente desahuciado. Nuestro código también desaprueba realizar actos fútiles, es decir, cualquier medio diagnóstico o terapéutico que, sin ser extraordinario, no va a cambiar el pronóstico del enfermo. Esto lo debemos tener claro todos los médicos y creo que la inmensa mayoría lo tenemos muy claro.

Detrás de los documentos de testamento vital subyace el temor a ser objeto de mala praxis al final de la vida. Tales declaraciones son loables como ejercicio de autonomía de los pacientes, pero si la medicina del final de la vida se ejerce con conocimiento y rectitud ningún paciente debiera temer ser víctima de encarnizamiento terapéutico ni de acciones fútiles. Lo realmente efectivo y tranquilizador es saber que se cuenta con médicos preparados, científica y deontológicamente, en quienes confiar para obtener calidad de muerte ¿Cómo definiría la calidad de muerte? En mi caso, morir, si es posible, en la cama de mi casa, acompañado por alguien querido, con dolor y angustia tolerables. Para ésto último existe una disciplina médica pujante, conocida como cuidados paliativos. Mi preocupación real como moriturus es la disponibilidad plena y eficaz de cuidados paliativos cuando los necesite, sea en mi casa o en el hospital. Si no me garantizan que voy a poder tenerlos, la declaración de voluntades anticipadas no es más que un brindis al sol. La polémica recurrente y politizada sobre la eutanasia ha resurgido al llevarse al cine el trágico final del tetrapléjico Sampedro. A mí, como probablemente a muchos tetrapléjicos o discapacitados, así como a familiares de dementes y de débiles mentales, me ha producido escalofríos la salida triunfante en televisión de la persona que administró el cianuro a Sampedro. ¿Es ésto lo que llamamos eutanasia? ¿Es ésto lo que algunos legisladores quieren despenalizar? Para mí no es eutanasia. Es auxilio al suicidio Si, a pesar de todo, nuestros legisladores regulan el suicidio asistido, ruego encarecidamente que no metan a la profesión médica. Si legislan, preocúpense de regular qué funcionarios no médicos o deudos van a ocuparse de matar. El rechazo de la OMC a que participen médicos es rotundo, inequívoco y reiterado.

 
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