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No hubiéramos ayudado de inmediato a Ramón Sampedro PDF Imprimir E-mail

(El País, lunes 21 de febrero de 2005). Entrevista a Jérôme Sobel, presidente de Exit (Asociación por el Derecho a Morir Dignamente de la Suiza francesa), desde 1982.
Se incluyen, junto a la entrevista, varios comentarios recibidos sobre las afirmaciones del Dr. Sobel.

Esta formación lucha por que sea reconocido "el derecho de todo ser humano a elegir la forma de vivir las últimas etapas de su vida y a una muerte digna y humana". Hoy, Exit agrupa a más de un millón de miembros distribuidos en 34 países. En 2004, Sobel ha ayudado al suicidio de 320 enfermos en Suiza.

Otorrinolaringólogo y especialista en cirugía cervical y facial, Sobel, de 52 años, recibe a EL PAÍS en su espaciosa consulta de Lausana, a pocos minutos de la Estación Central de la ciudad suiza. Es un hombre afable y gran conversador, apasionado por su lucha y con evidente interés en que su causa sea comprendida. En el congreso mundial de asociaciones por una muerte digna realizado en Tokio en. septiembre de 2004, Sobel fue el portavoz y representante de Suiza.
¿Cómo llega usted a Exit?
Siendo aún estudiante de medicina murió mi abuela, a quien amaba mucho. Murió de una lenta enfermedad degenerativa, pero, en sus momentos de lucidez, me pidió repetidas veces que la ayudara "a encontrarse con el buen Dios y a reunirse con su marido". En esa época yo no pude auxiliarla, pero aquello me llevó a reflexionar sobre el tema. Posteriormente, en la facultad, he trabajado en neurocirugía, viendo las consecuencias de accidentes de moto; y en reanimación y en radioterapia como testigo de numerosos casos de cáncer terminal. Dado que no pude ayudar a la persona que tanto amé, quise auxiliar a otros en su misma situación.
¿Cuál es el estado actual de la muerte asistida en Suiza?
El 11 de diciembre de 2001 se decide finalmente despenalizar "la asistencia al suicidio", y el Código Penal permite el suicidio asistido, salvo en el caso de "intereses personales". O sea, no podemos ser herederos del paciente, por ejemplo. En Europa, Holanda y Bélgica han despenalizado la eutanasia activa, siempre en manos de médicos. ¿Cree que en la UE se impondrá este derecho?
Sí. Se avecinan grandes cambios encabezados por el Reino Unido, donde la Cámara de los Lores acaba de elaborar un proyecto de ley para despenalizarlo: Hasta ahora, los ingleses venían a morir a Zúrich, pero el Parlamento británico quiere acabar con el turismo de la muerte.
¿Cuántos pacientes han sido diagnosticados como depresivos en el momento de solicitar el suicidio asistido?
Hay un requisito fundamental para acceder a nuestros servicios, y es la capacidad de discernimiento. No se puede discernir en un estado depresivo. Las demandas de suicidio asistido son racionales. El paciente puede estar profundamente triste, pero la tristeza no te hace depresivo.
¿Qué más criterios hay?
Otros cuatro: que la demanda sea seria y repetida a lo largo del tiempo; que haya una enfermedad física incurable. Que esa dolencia provoque en el paciente sufrimientos físicos y psíquicos que hagan su existencia insoportable y, por último, que el desenlace fatal sea previsible.
¿Hay que diferenciar entre los enfermos terminales, y aquellos que hubieran podido convivir con la enfermedad, como fue el caso de Ramón Sampedro?
Sólo el enfermó sabe lo que es tolerable y lo que no. Si el paciente estima que su calidad de vida es insoportable hay que ayudarle. Nadie puede ni debe decidir por uno. Dicho esto, lo cierto es que no hubiéramos ayudado de inmediato a Ramón Sampedro aunque sí tras un tiempo prudencial en el que hubiera demostrado coherencia en sus deseos como, de hecho, ha ocurrido. Es importante señalar que sólo uno de cada tres pacientes que demandan nuestra ayuda llega hasta el final. A menudo, el mero hecho de saber que existe esta salida cumple una función terapéutica mejor que mil medicamentos juntos. Muchos mueren de muerte natural antes de llegar a necesitar nuestra colaboración.
¿Alguno cambia de parecer en el último momento?
Jamás me ha pasado.
¿Hay un perfil definido?
Sin duda. Más del 50% son cánceres terminales Luego vienen las enfermedades neurodegenerativas y, por último, lo que yo llamo náufragos de la vida. Son gente muy mayor, con numerosas patologías que no implican la muerte, pero que convierten su existencia en insoportable. Suelen decir que sufren una "indigestión de la vida".

"Dios nos ha dado la vida, pero también la libertad"
Exit no acepta pacientes extranjeros. "Sólo admitimos pacientes suizos o residentes permanentes en Suiza", explica Jérôme Sobel. "La razón es que somos muy pocos acompañantes y demasiados pacientes. Acompañar a alguien en el tránsito exige una inmensa energía. Uno debe recargarse psicológicamente. Visitamos al paciente en su casa y le tratamos a lo largo de mucho tiempo. Conocemos en cada caso el contexto familiar y a los allegados. Eso sería imposible si aceptáramos extranjeros. En cambio la sociedad Dignitas de Zúrich sí los acepta".
¿Está el suicidio asistido al alcance de cualquiera?
No hay costo alguno. Nuestros asociados pagan una media de 30 francos suizos anuales (menos de 20 euros) por el hecho de pertenecer a Exit. Eso es todo. Ayudamos independientemente de la situación financiera de nuestros pacientes. Dignitas pide 3.000 francos (unos 2.000 Euros) pero es sólo porque el Cantón de Zúrich exige una autopsia para los enfermos extranjeros que cuesta esa suma.
¿Cómo se realiza exactamente el suicidio asistido?
Hay un periodo de gracia entre la demanda de suicidio asistido y su práctica. Se da un tiempo para que el paciente pueda arreglar sus cuentas con la vida y despedirse de su familia. Luego, a partir del momento en que se fija la fecha definitiva, se pide una confirmación al paciente de que esa es, efectivamente, su voluntad. Se le pregunta por última vez si, realmente, quiere irse. De ser así se le proporciona una píldora de diez gramos de pentobarbital sódico. Nuestra tarea concluye cuando el juez levanta el cuerpo.
¿Hay factores religiosos?
Aquí vienen protestantes, católicos o judíos. Las personas que piensan por sí mismas no pertenecen a una religión concreta. Pienso que Dios nos ha dado la vida, pero también algo aún más importante: la libertad y el sentido de la responsabilidad.

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COMENTARIOS

* Pienso que esta entrevista puede hacer mucho daño debido al tono equilibrado, razonable y aparentemente altruista de la persona entrevistada. 
El principal fallo de su razonamiento es el de considerar el derecho a la libertad por encima del derecho a la vida. Es verdad que el derecho a la libertad es irrenunciable, pero también es irrenunciable el derecho a la vida. La vida nos ha sido dada y tenemos el deber de conservarla. Renunciar al derecho a vivir lleva consigo renunciar a todos los derechos, incluído el de la libertad, ya que al perder la vida se pierde todo. Por otra parte, la persona es dueña de su vida hasta cierto punto. La vida no es una propiedad como una casa o un huerto, que se pueden regalar a otros. Uno no puede ofrecerse a otro para ser su esclavo porque la libertad es irrenunciable: es un derecho y a la vez un deber, igual que la vida. La sociedad necesita a todos sus miembros, aunque algunos aparentemente sean un estorbo. El instinto de supervivencia es algo tan fuerte que el deseo de morir no es natural, sino que está motivado por depresión o desesperación. Si en lugar de matar a quien lo pide se le ayuda a resolver su problema o a dar sentido humano a su sufrimiento, esa persona dejará de pedirlo. Es mucho más fácil rematar a un animal herido que curarle, pero con las personas no hacemos lo más fácil sino lo más humano. A una persona herida se le traslada a un hospital, no se le remata, aunque quede en una condición muy deteriorada.

Requisitos que después no se cumplen
(Carta al director de El País). En la entrevista, el Dr. Sobel explica que uno de los requisitos fundamentales que exigen para ayudar al suicidio de un paciente es ?que el desenlace fatal sea previsible?.  
 
Sin embargo, poco después afirma que también habrían ayudado a una persona como Ramón Sampedro (que evidentemente no cumplía ese requisito), porque ?si el paciente estima que su calidad de vida es insoportable, hay que ayudarle?. 
 
Una vez más se comprueba ?como ha ocurrido reiteradamente en Holanda- que los requisitos previstos inicialmente, después no se cumplen.

¿como medir?
Se comenta con ligereza el que un paciente depresivo "no tiene discernimiento". Quisiera saber como miden ellos la capacidad de discernimiento (sin duda que no se mide, no se objetiva. ¿dónde está el límite del discernimiento?). 
También la petición de suicidio asistido debe ser reiterada, ¿cuanto de reiterada?. Una, dos, diecisiete...Imaginad la situación: "Lo ha expresado quince veces, le falta una y listo". 
Estos defensores de la libertad, que quieren aliviar a los demás, darles "dignidad" en la muerte, se olvidan de quienes no pueden expresarse. Si tu parálisis cerebral no te permite expresar tu intención de suicidio, como no eres libre, como no reiteras tu intención, te pierdes el derecho a -según ellos- morir dignamente. No todo el mundo tiene derecho a la dignidad...según ellos y suponiendo que el suicidio asistido sea digno. 
¿Es digno huir?, el suicidio a la postre es una huida, si cabe la más dramática.

 
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