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Calidad de vida para los pacientes terminales PDF Imprimir E-mail
(Diario Médico, 13 de abril de 2005) Ayudar a que el enfermo tenga una muerte digna y a que en su enfermedad no se sienta desasistido es la prioridad de los especialistas en paliativos, reunidos en Aquisgrán para contrastar impresiones, casos e ideas.

Loreto Glez. Goizueta. Aquisgrán. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha señalado que un 75 por ciento de la población desearía morir en su domicilio bien asistida, una realidad que por el momento parece difícil de conseguir a tenor de las cifras que se barajan en España, donde el 75 por ciento de la población no tiene acceso, en la medida que necesitaría, a los cuidados paliativos.

Expertos de toda Europa se han dado cita en el IX Congreso de la Asociación Europea de Cuidados Paliativos que se ha celebrado en Aquisgrán, Alemania, donde Lukas Radbruch, copresidente del comité científico del congreso y profesor de cuidados paliativos en la Universidad de Aquisgrán, ha resaltado la necesidad de que "los países europeos trabajemos en equipo para mejorar la asistencia paliativa, sin olvidar nunca que debemos atender lo que necesita el paciente, preguntar cuáles son sus síntomas y tratar de aliviarlos".

Para que este trabajo salga bien, Jaime Sanz Ortiz, jefe de Servicio de Oncología Médica del Hospital Marqués de Valdecilla, de Santander, ha insistido en la importancia de integrar a los especialistas del dolor en los distintos servicios de un centro hospitalario. "Creo que es un error separar los programas de paliativos. Al profesional, fuera de la especialidad que fuera, habría que dejarle tiempo para atender estas otras necesidades de sus pacientes. Pero ahora mismo están completamente saturados sólo con asistir las necesidades específicas de su especialidad".

En este sentido, Friedemann Nauck, coordinador de la Unidad de Cuidados Paliativos del Hospital Malteser Krankenhaus en Bonn, Alemania, ha insistido en que el trabajo que se realiza en estas unidades debe ser multidisciplinar para obtener los resultados óptimos. "Uno de los mejores ejemplos está en Cataluña, donde los pacientes oncológicos terminales han disminuido su asistencia a Urgencias al 3-5 por ciento, frente al 65 por ciento donde no hay sistema de paliativos ".

Para que los pacientes terminales puedan morir en sus domicilios bien asistidos, durante el IX Congreso se ha destacado el papel imprescindible que desempeñan los voluntarios. Sólo en Alemania hay 8.000 personas que ayudan desinteresadamente y, en España, desde hace muchos años, este peso lo lleva la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC). "La buena noticia es que ahora las autonomías se han comprometido a incorporar a estos profesionales a sus sistemas de salud y que van a respaldar la tarea que hasta el momento soportaba en exclusiva la AECC", según ha explicado Sanz.

El voluntario
Por otro lado, Monica Müller, del Hospital Malteser Krankenhaus, en Bonn, ha recordado en su ponencia que el voluntario aporta su personalidad, transparencia para la reflexión, confianza, identificación con la idea de los cuidados y la disposición para ayudar a los que necesitan cualquier cosa. "Pero, además, el voluntario necesita confianza y respeto, tener un coordinador competente y sensible, formación continuada y supervisión y ayuda en el trabajo".

La comunicación entre el médico y el enfermo terminal ha sido otro de los temas abordados por los expertos europeos. Robert Twycross, profesor emérito de Medicina Paliativa de la Universidad de Oxford, en Inglaterra, ha afirmado que "decir la verdad puede ser duro, pero engañar puede serlo más".

Por eso, Twycross ha recordado que "lo esencial en ese proceso de comunicación es ayudar a los pacientes y a sus familias en la transición de ser víctimas pasivas a personas fortalecidas y, cuando se entra en la fase terminal, acompañarles en su lucha contra la muerte hacia la búsqueda de la paz".

 
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