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(El Mundo, 6 de agosto de 2005). CICELY MARY STRODE SAUNDERS nació en 1918 en Londres, donde falleció el 14 de julio de 2005. Mejoró la calidad de vida de los enfermos terminales.

Sólo una pasión irrefrenable por el ser humano, unida a una visión certera de lo que debe ser la calidad de vida de alguien enfermo sin posibilidades de sobrevivir, pueden explicar la obra de la doctora Saunders, responsable directa del surgimiento de modernos centros de cuidados paliativos diseminados por el mundo. St. Christopher's (Sydenham, Reino Unido) es el centro pionero fundado por Cicely Mary Strode Saunders en 1967, la primera institución diseñada para atender a pacientes terminales con una combinación de atención médica, psicológica y social. Además de haber servido como modelo en la especialidad, en la actualidad atiende a unos 2.000 pacientes al año y es la referencia fundamental en la formación de profesionales de los cuidados paliativos.

La vocación de Cicely Saunders despertó durante los difíciles días de la II Guerra Mundial. El afán por ayudar a los necesitados, espoleado por su conversión al cristianismo evangélico, la hizo apartarse de sus estudios de Política, Economía y Sociología en Oxford y seguir los pasos de Florence Nightingale, gran reformadora de la enfermería moderna. Saunders destacó pronto por su rectitud, capacidad de liderazgo y aptitud para tratar de manera integral el dolor de los pacientes.
Pero su habilidad no obedecía meramente a la intuición o a la laboriosidad. Aunque tardía, su licenciatura en Medicina a los 38 años le sirvió decisivamente en su lucha por encontrar la mejor manera de aplacar el dolor crónico de los pacientes. Aunque hoy sea una  técnica extendida, Saunders fue la primera persona en demostrar que dosis intermitentes de morfina -que permitían la conciencia del paciente terminal- eran preferibles a una sedación continuada. «No tardé en comprender que el dolor no era sólo físico, sino psicológico y espiritual; había que cuidar bien a los pacientes terminales olvidados por los médicos tradicionales», explicó en una ocasión la experta británica al Daily Telegraph.

Fundadora del movimiento Hospice, en 1959, publicó sus ideas sobre la necesidad de crear un hospicio para enfermos en fase Terminal en un trabajo llamado The Need, donde exponía la urgencia de introducir cambios significativos en las Unidades de Cuidados Paliativos que mejorasen sensiblemente la calidad de vida de los enfermos irreversibles.

Tras una ardua campaña en busca de subvenciones, Saunders creó el mencionado St. Christopher's, que con el paso de los años ha inspirado la construcción de otros 240 centros similares sólo en el Reino Unido, donde los pacientes cuentan con peluquería, talleres de escritura creativa y realizan actividades de jardinería, por poner unos ejemplos. Aun siendo cristiana, Saunders siempre tuvo claro que la religión no era un sustituto de habitaciones limpias y bien iluminadas, un ambiente acogedor y un personal atento.

Autora de cinco libros sobre cómo afrontar la muerte, dirigidos tanto al paciente terminal como a los que están a su alrededor, en 1980, fue distinguida con el título de Dama del Imperio y, nueve años más tarde, recibió la Orden del Mérito por su comprensión del dolor crónico. Nació en Barnet (Londres) en 1918 en el seno de una familia acomodada y se casó con un pintor polaco. Sus últimos días transcurrieron en el que sin duda fue su segundo hogar; St. Christopher's.