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¿Mar Adentro? Sólo para valientes PDF Imprimir E-mail
(ProVida Press, 2 de mayo de 2007)

Escrito por María Teresa Cano Luján. Teresa es incapacitada, psicóloga y dirige una organización para incapacitados en América latina.
Me obligué a mi misma a ir a ver la película MAR ADENTRO. Me dolió pagar por verla. Sentí vergüenza de que me vieran entrar a la sala. La soporté las dos horas que dura. Todo, para poder escribir sobre ella con un criterio propio. Porque ya sabía de que trataba. ¡¡¡Me la habían recomendado mucho!!! Y eso me preocupó. Me cuesta entender que alguien vea esa película y salga admirando a Ramón Sampedro. Me pareció grave.
Hollywood le dio el Oscar a la mejor película extranjera. Eso no es asombroso. En la mas reciente entrega de los premios Oscar, la Academia ignoró casi totalmente la Pasión de Cristo, de Aquel que es el Amor y que entregó su vida por amor a la humanidad, y le dió el Oscar a MAR ADENTRO, (la pasión de Ramón Sampedro) que vivió y murió en el egoísmo total. Pero, Hollywood nunca se ha distinguido por la defensa de los valores.
Lo preocupante es el efecto que una película así puede tener en la cultura de respeto a la dignidad de las personas con discapacidad, por la que hemos trabajado y luchado todos aquellos que SI hemos tenido el valor de vivir plenamente con nuestra discapacidad y que hemos contribuido para que otros puedan realizarse y enriquecer a la sociedad con su existencia y sus aportaciones. En cambio, la postura de Ramón Sampedro de que la vida con una discapacidad no merece vivirse, me recuerda a Hitler. Y eso es pavoroso.
Ramón Sampedro se fracturó el cuello en un accidente en el mar y vivió 28 años después de eso. Hubiera vivido mas, pero no quiso. Tenía una familia que lo amaba y cuidaba de él y lo atendía en todo: Su padre, su hermano, su cuñada y su sobrino. Hasta donde la película deja ver, tres mujeres se enamoraron de él. No parece que tuviera carencias económicas. La película lo presenta como un hombre inteligente y creativo. Escritor prolífico.
Pero se rehusó a vivir, se quedó en una cama 28 años, no porque no tuviera silla de ruedas, sino porque le parecía denigrante usarla. Eligió quedarse en cama rumiando su amargura. Sintiendo lástima por sí mismo, alimentando su soberbia, su cobardía y su egoísmo. Por miedo enterró el talento que el Señor le dio, (cfr. Mateo 25, 24-25) Le dio miedo vivir y durante 28 años su única meta fue lograr que algún juez autorizara que alguien lo matara, ya que no podía suicidarse.
Para suicidarse no se requiere valor. Suicidarse es de cobardes. Es la salida fácil. Valor se necesita para vivir la vida y para enfrentar la adversidad con la frente en alto.
Pobre Ramón. Verdaderamente era digno de lástima, no por su discapacidad física sino por la pobreza de su espíritu. Por su cobardía, por su egoísmo. Un hombre centrado es sí mismo, altanero y chantajista con quienes lo amaban y cuidaban de él. Bueno para manipular. Utiliza el amor de Julia por él para que acceda a matarlo para luego suicidarse ella. Otra cobarde. Pero no pudo hacerlo. Entonces utiliza los celos de Rosa por Julia: "La que me mate es la que verdaderamente me ama", le dice. Y se lo dice a quien él considera una mujer frustrada. Y logra que lo mate.
¿Qué le hubiera podido aportar a la vida Ramón Sampedro si hubiese aceptado vivir? Nunca lo sabremos. Pero por lo pronto nos dejó como herencia una película que siembra desaliento y desesperanza, que promueve el mal. Y esto en nombre de la libertad, como lo dice su amiga, la que tanto luchó por él en las cortes. Pero ella defiende una libertad que es libertinaje: el derecho a hacer lo que yo quiera cuando yo quiera, como yo quiera. No, yo pienso como San Pedro, pero no el de la película, sino el apóstol de Jesucristo. Él escribió: "Obrad como hombres libres, y no como quienes hacen de la libertad un pretexto para la maldad, sino como siervos de Dios" 1ª. carta del apóstol San Pedro, Cap. 2, versículo16.
No, no siento ni admiración ni respeto por Ramón Sampedro. Mi admiración y mi respeto son para Raymundo Valdéz, de Parral, Chihuahua.
Mundo también se fracturó el cuello a los 16 años de edad. Ahora tiene 44. Ha vivido con su discapacidad los mismos 28 años que Ramón Sampedro. Igual que Ramón, Mundo solo mueve los músculos de su cara. Él también tiene una familia que lo ama y cuida de él, aunque con recursos económicos limitados. Pero Mundo se refiere al día de su accidente, como "el día en que gracias a Dios, volví a nacer".
Mundo sí tuvo el valor de vivir y su aportación a la vida incluye el haber creado la asociación "Primer Paso, A.C.", la cual ha beneficiado en diversas formas, a alrededor de 300 personas con discapacidad en Parral. Su trabajo le mereció el reconocimiento "Ejemplo de Vida, Orgullo Chihuahuense" que otorga el Gobierno del Estado de Chihuahua. Mundó regresó a la escuela después de su accidente. Terminó el bachillerato y se graduó como Lic. en Administración de Empresas y además logró con su presencia, que se eliminaran las barreras arquitectónicas en el Tecnológico de Parral. Mundo viaja, Mundo trabaja, Mundo participa en la vida. Mundo contribuyó a la creación de la Ley para las Personas con Discapacidad del Edo. de Chihuahua. Mundo trabaja dando asesoría en Matemáticas a nivel primaria, secundaria y bachillerato. Mundo trabaja en el DIF Municipal de Parral, atendiendo los asuntos de personas con discapacidad y en el programa de atención a niños de la calle, ayudando a construir su autoestima. Y no puede mover ni un dedo. Pero su espíritu no está paralizado.
Gracias Mundo, porque tu existencia enriquece a todos los que tenemos el privilegio de conocerte. Tú si has navegado mar adentro. Ramón se quedó en la orilla.
 
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