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(Nota de prensa de la OMC, 5 de mayo de 2007)
Los expertos convocados por la Organización Médica
Colegial (OMC) para participar en la jornada "La profesión
médica ante el debate social de la eutanasia", celebrada
recientemente, han coincidido en reconocer que los casos de petición
de eutanasia son excepcionales cuando se presta una asistencia médica
de calidad y que el debate sobre la despenalización de la
eutanasia gira en torno a las consecuencias sociales de legislar
para estos casos.
La jornada ha sido organizada por la institución
colegial porque, según Rogelio Altisent, presidente de la
Comisión Central de Deontología, "no sólo
es una responsabilidad de los Colegios de Médicos regular
la ética y la deontología, sino que también
han de contribuir a los debates sobre salud y asistencia sanitaria
que afectan e interesan a los ciudadanos".
El debate ha convocado como ponentes a prestigiosas
figuras de la bioética, la filosofía y el derecho,
que, junto a los representantes de la profesión médica,
han aportado sus diferentes perspectivas sobre cuestiones tan sensibles
como son la atención al sufrimiento en el enfermo incurable
y el respeto a su autonomía, siempre presentes en el debate
social de la eutanasia.
Cuestiones éticas en torno a la eutanasia
En la primera mesa redonda, el debate se centró
en "Cuestiones éticas en torno a la eutanasia"
y contó con la intervención de Diego Gracia, catedrático
de Historia de la Medicina de la Universidad Complutense de Madrid,
Jacinto Bátiz, jefe de la Unidad de Cuidados Paliativos de
del Hospital San Juan de Dios de Santurce (Vizcaya), y Carmen Tomás
y Valiente, profesora titular de Derecho Penal de la Universidad
de Valencia.
Para el profesor Gracia Guillén, en este
momento el interés académico por la eutanasia se ha
reducido porque ya no hay argumentos nuevos y el desarrollo de los
cuidados paliativos está dando respuesta a los casos problemáticos
ordinarios, quedando algunos pacientes con enfermedades degenerativas
neurológicas, que son los que plantean actualmente las situaciones
excepcionales donde se discute la eutanasia. Hay, por otro lado,
-afirmó- una asignatura pendiente entre los médicos:
la formación en tratamiento analgésico y sedación
paliativa. También señaló la importancia de
la planificación anticipada de las decisiones que el paciente
debería deliberar con su médico.
El doctor Bátiz centró el debate en
cómo deben actuar los médicos, recordando que "para
la medicina paliativa el fracaso no radica en la muerte sino en
la presencia de sufrimientos que podrían haberse aliviado".
Afirmó que al médico le debe preocupar por qué
un enfermo solicita la eutanasia y que "los enfermos necesitan
una mano amiga no para precipitar su muerte con la eutanasia, ni
para prolongar su agonía con la obstinación terapéutica,
sino para estar junto a ellos y aliviar su sufrimiento con los cuidados
paliativos mientras llega su muerte". El experto en medicina
paliativa repasó los artículos de Código de
Deontología que dan respuesta a los dilemas éticos
que en ocasiones se prestan a confusión con la eutanasia:
el derecho del paciente a la renuncia de un tratamiento, el rechazo
deontológico al encarnizamiento terapéutico y la aceptación
de tratamientos paliativos que pudieran tener como efecto secundario
no deseado el acortamiento de la vida.
La profesora Carmen Tomás y Valiente centró
su ponencia en analizar, por un lado, los argumentos que se esgrimen
para la permisión de la eutanasia, siendo el más frecuente
el que arranca del respeto a la dignidad y la autonomía individuales,
según el cual negar la ayuda a la eutanasia supondría
una restricción de la libertad para las decisiones autorreferentes,
que no lesionan intereses ajenos. Por otro lado, valoró el
argumento que se conoce como "la pendiente resbaladiza",
en favor de mantener la prohibición de la eutanasia, que
se centra en las repercusiones sociales de una legislación
permisiva, siendo éste un argumento consecuencialista contra
la despenalización, que puede ser compatible con la aceptación
ética de la eutanasia.
¿En necesaria una Ley de Eutanasia?
La segunda mesa versó sobre las cuestiones legales
que se suscitan y si es necesaria un Ley de Eutanasia. Contó
como ponentes con Marcos Gómez Sancho, director de la Unidad
de Medicina Paliativa del Hospital Universitario Doctor Negrín
de Las Palmas, Victoria Camps, catedrática de Filosofía
Moral y Política, Andrés Ollero, catedrático
de Filosofía del Derecho de la Universidad Rey Juan Carlos,
y Jesús Barquín, director del Instituto Andaluz Interuniversitario
de Criminología.
El doctor Gómez Sancho llamó la atención
sobre los casos que periódicamente han impactado a la opinión
pública con gran despliegue mediático, señalando
que casi nunca se trata de auténticos casos de eutanasia,
produciéndose una confusión conceptual entre la ciudadanía,
como se puede comprobar al analizar el modo de plantear las encuestas
que sobre la cuestión se han realizado. Presentó datos
que, en su opinión, la sociedad deben conocer y que evidencian
los riesgos de una legislación que permitiese la eutanasia:
el fenómeno de la "pendiente resbaladiza" que
ha llevado en Holanda a su aplicación en personas que no
la habían solicitado o a personas que no reunían los
requisitos legales. Otros argumentos contrarios a la despenalización
serían el daño a la confianza en la relación
médico-paciente, el freno para el desarrollo de los programas
de medicina paliativa y la coacción moral sobre los pacientes
que se sienten una carga para sus familiares y para la sociedad.
Victoria Camps, presidenta del Comité Consultivo
de Bioética de la Generalitat de Catalunya, explicó
que en los últimos años la medicina ha experimentado
una maduración muy importante en el modo de atender al enfermo
en situación terminal. No todo es eutanasia -afirmó-
y se están clarificando los conceptos, por ejemplo, eliminando
el concepto de eutanasia pasiva. Se mostró partidaria de
una despenalización de la eutanasia en casos extremos y excepcionales,
aun reconociendo que son escasos, porque no se puede restringir
la autonomía de las personas que desean morir y necesitan
ayuda para ello. Criticó el argumento de la "pendiente
resbaladiza", porque implica una desconfianza en las posibilidades
de autocontrol del ser humano, aunque reconoció que el fenómeno
se ha producido en Holanda.
El profesor Ollero señaló en su ponencia
que la cuestión decisiva es si la legalización de
la eutanasia puede tener consecuencias sociales. Afirmó que
el Derecho pinta con "brocha gorda", con una lógica
diferente de la ética que hace miniatura con cada caso. Si
se acepta que los casos de petición de eutanasia son extremos
y se pretende legalizar la eutanasia para tratar estas excepciones,
la eutanasia dejará de ser una excepción. El legislador
tiene un serio problema de responsabilidad y debe preguntarse: ¿y
después de la ley qué pasará? Ollero recordó,
aludiendo a su etapa de parlamentario, que todas las propuestas
de ley de eutanasia que se han debatido en el Parlamento español
incluían la objeción de conciencia, porque contemplaban
un deber del medico correlativo al derecho a la eutanasia, lo cual
debería hacer reflexionar a la profesión médica.
La última ponencia corrió a cargo
de Jesús Barquín, profesor titular de Derecho Penal
en la universidad de Granada, quien hizo una valoración desde
el punto de vista penal y de la política criminal. Se mostró
contrario a una ley que regule específicamente la eutanasia.
Defendió que la clave sería valorar cuándo
hay que castigar con una pena -y en su caso con qué
pena- a quienes colaboran de algún modo en la muerte de otra
persona que ha decidido que la vida ya no es más que una
fuente de sufrimiento y dolor. Esto exige una valoración
ponderada que no permite una respuesta unívoca. En su opinión,
actualmente ya tenemos una despenalización de facto de estos
casos en el artículo 143 del Código Penal, si nos
atenemos a la casuística de los juzgados.
Debate abierto
Las ponencias dieron paso a un debate abierto y prolongado
con el numeroso público asistente, en su mayoría médicos
con cargos colegiales, expertos en cuidados paliativos, juristas,
periodistas y parlamentarios de diferentes partidos.
Clausuró la jornada el doctor Jesús
Aguirre, vicepresidente de la OMC, que sintetizando las principales
conclusiones del debate señaló que la profesión
médica considera prioritario e irrenunciable que en España
se alcance la universalización de los programas de cuidados
paliativos porque, tal como los expertos han reiterado, cuando se
ofrece una medicina paliativa de calidad las peticiones de eutanasia
son extraordinariamente raras.
En segundo lugar, recordó la importancia
de clarificar los conceptos para diferenciar la eutanasia del derecho
a renunciar a un tratamiento desproporcionado, el rechazo al encarnizamiento
terapéutico, los tratamientos analgésicos que pudieran
tener como efecto secundario no deseado un acortamiento de la vida
y la sedación paliativa, estando todas estas repuestas contempladas
en el Código de Ética y Deontología Médica.
En tercer lugar, subrayó que más allá
de las convicciones y de la reflexión filosófica,
conviene tomar nota de las potenciales consecuencias de una despenalización
de la eutanasia: la coacción sobre los pacientes más
frágiles, el deterioro de la confianza en la relación
médico-paciente y el descuido de la formación tratamientos
paliativos. Por último, agradeció a los ponentes sus
brillantes aportaciones y al público su asistencia y su serena
participación en el profundo debate que ha tenido lugar.
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