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(Zenit, 14 de febrero de 2006)
En una sentencia del Tribunal Federal de Suiza admitió que las personas
afectas de disturbios psíquicos pueden también recurrir a una
asistencia médica al suicidio, como los otros enfermos.
La Comisión de Bioética de la Conferencia Episcopal Suiza (CES)
juzga «muy inquietante» esta sentencia, pero constata que es «la
consecuencia lógica» de una actitud demasiado liberal en materia de
ayuda al suicidio en Suiza.
Para la CES, la sentencia del Tribunal Federal (TF) es
«inquietante» pues, entre las personas que sufren enfermedades
psíquicas, la demanda de suicidio es a menudo la expresión de
patologías psíquicas (sobre todo entre las personas de edad
geriátrica). En este caso, muchos psiquiatras indican que la autonomía
del enfermo está muy disminuida, así como su capacidad de
discernimiento.
De todos modos, dice el comunicado de la CES, los mismos
profesionales no desean evaluar tales peticiones de asistencia al
suicidio.
En general, salvo en Holanda, país extremadamente liberal en esta campo, no se ha recomendado entrar en esta materia.
Además, en Suiza, esto presentará el problema de la intervención de
asociaciones de ayuda al suicidio, tales como «Exit» o «Dignitas», en
los hospitales psiquiátricos. La sentencia del TF es en este sentido
muy inquietante, insiste la CES.
La argumentación de la Comisión ética es la siguiente: la sentencia del Tribunal Federal es en cierto sentido «lógica».
«En efecto. En cuanto se pone el acento en la ‘autonomía' del
paciente, de manera no crítica, no se ve ya dónde pararse en una
demanda de ayuda al suicidio que se remite a una autonomía mal
entendida», señala.
Al final, añade el comunicado, no habrá ninguna razón para rehusar
la ayuda al suicidio a las personas con buena salud. «Esta sentencia
del Tribunal Federal es una prueba del callejón sin salida en el que se
ha metido Suiza», subraya.
En realidad, la dignidad de la persona y el respeto a su justa
libertad implican que la ayuda al suicidio no forme parte de la
actividad médica, porque es contraria a los fines de la medicina. La
Comisión Bioética de la CES insiste en que se respete absolutamente
este principio fundamental de la ética médica.
Según la Comisión, la solución verdadera y humanista implica un
desarrollo de los cuidados paliativos, independientemente de los costes
generados por el respeto a la vida de las personas. La vida no tiene
precio, afirma la Comisión. Y añade que lo que se juega en estas
cuestiones es el sentido mismo de la profesión médica.
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