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Aunar criterios a escala Internacional sobre los temas que preocupan a la sociedad y analizar los asuntos específicos que afectan a la profesión. Esta fue la finalidad de la reunión celebrada días pasados en Bruselas por el Comité Permanente de Médicos Europeos (CPME), a la que asistió una delegación española, presidida por Guillermo Sierra, presidente de la OMC, acompañado del vicepresidente, Manuel Sánchez García, y de los presidentes de los Colegios de Álava, Sala manca, Soria y Zaragoza. Uno de los principales temas debatidos fue el de la eutanasia.
En la declaración, apoyada por la OMC, se indica que el deber principal de un médico y de su equipo con respecto al cuidado de los pacientes terminales consiste en facilitar toda la gama de cuidados paliativos. Esto incluye aliviar o prevenir el sufrimiento y dar al paciente la asistencia necesaria para proteger o mejorar su calidad de vida. Los conocimientos y la conciencia del médico se concentran en cumplir esta obligación. Afirma que no es ético tomar medidas cuya finalidad sea terminar deliberadamente con la vida de un paciente, tanto si son a petición del mismo o de sus familiares como si no. El CPME anima a todos los médicos a no participar en la eutanasia, aunque sea legal en su país o esté despenalizada en determinadas circunstancias. Al mismo tiempo, el Comité Permanente hace tres declaraciones importantes: - El paciente tiene derecho a su autonomía, incluso a rechazar procedimientos diagnósticos, tratamientos o alimentación. - El tratamiento médico de apoyo vital puede abandonarse o no empezar en función de los deseos expresados por el paciente. - La dignidad del paciente y su derecho a la intimidad deben respetarse siempre.
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